Sin embargo, algunos compañeros destacaron el brillo de la mesa, característica que diferenciaba nuestro espacio del resto. Pero éso no quiere decir que el nuestro sea el mejor (por si acaso), debo reconocer que el trabajo de los demás fue excelente, fue genial poder compartir eso con los compañeros. Me encantó la elección de colores de cada grupo, se atrevieron a hacer lo que nosotros como grupo quizás no; jugar con los colores.

Así que, si de casualidad algún compañero lee este blog, dejo mis felicitaciones por escrito. Bueno, ellos ya saben que hicieron un gran trabajo, pero no está demás repetirlo.
Así que por ahora, adiós taller 3 y bienvenido taller 4.


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