Elegimos la impresora Canon BJC 1000, por ser
de baja complejidad pero interesante ya que es un producto descontinuado, susceptible a mejoras.
La particularidad de esta impresora es que fue un
producto muy exitoso a fines de los 90, del que la mayoría de sus usuarios
destacaban su carácter “aperrado”. Con ella se podía imprimir cartas, notas,
tareas y cualquier clase de documentos con una mejor presentación, gran calidad
fotográfica, imprimiendo unas 4 a 5 páginas por minuto. La
canon iba a todas.
Luego de haber realizado la disección de la
impresora, he concluido dos cosas. Que el funcionamiento en un artefacto
es principalmente acción; lo descubrimos como grupo en el transcurso del re-armado
del producto. Sin duda alguna esta fue la parte más entretenida del proyecto: tuvimos que observar y discutir la manera en que las partes se interrelacionaban,
mientras “jugábamos” con los mecanismos . Cada parte, por pequeña que fuera cumplía
una función y permitía la realización de un fin mayor, algo así como un pequeño
mundo en perfecta simbiosis. Nada faltaba y nada de sobra.


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