Comenté en la última entrada que podíamos usar los principios que subyacen en un espacio creativo dentro de la misma universidad. La verdad es que no fue casualidad, a mí no se me ocurrió; éste es el encargo para finalizar el ramo: espacios creativos para el alumno de ingeniería en diseño de productos.
El marco de este proyecto es la creación de mobiliario que permita el estudio y también las conversaciones casuales, con superficies que brinden apoyo y comodidad; dicho de otra forma, mesas y sillas, incluyendo luminaria
| "Lo esencial es invisible a los ojos" (Antoine de Saint-Exupery, El Principito , 1943) |
El alumno idp es una persona sociable, comenta sus proyectos e ideas con los demás, y se retroalimenta de las sugerencias y opiniones. Nunca verás trabajar a uno solo, siempre verás a dos o tres (a menos que esté estudiando ciencias básicas). Es un trabajador gráfico y de manualidades, en su mesa hay muchos marcadores de colores, muchos pliegos de papel, cuadernos y su computador, además de su siempre fiel amigo el cuchillo cartonero y su señora esposa la masking tape.
Se le hace necesario un espacio bien iluminado para las tareas gráficas y el estudio. Además debe ser cómodo ya que perfectamente puede pasar horas trabajando sentado.
Como conclusión preliminar me quedo con que la definición de las necesidades en la realidad se vuelve bastante complejo porque las necesidades del alumno se salen del marco de lo que podemos conseguir a corto plazo, por ejemplo, para una entrega de taller que solo especifica la creación del espacio creativo mediante mobiliario.
Un espacio creativo no es solo un mueble.
Un espacio creativo no es solo un mueble.
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